Hoy entrevistamos a Javiera Odeclás, ex-nadadora olímpica y actual CEO de Odeclás, una marca premium de bañadores deportivos diseñada para quienes viven el agua como un espacio de exigencia, rendimiento y superación.
Con una trayectoria marcada por la alta competición, Javiera conoce de primera mano lo que significa entrenar bajo presión, preparar cada detalle y enfrentarse al reto mental que define a los grandes deportistas. Hoy traslada toda esa experiencia al diseño de bañadores técnicos pensados para el entrenamiento y la competición, donde el ajuste, la comodidad y la confianza se convierten en parte del rendimiento.
En esta entrevista hablamos sobre disciplina, mentalidad, éxito, nervios antes de competir y cómo el diseño y la ciencia influyen en la natación moderna.
Hablamos sobre todo, con la nadadora detrás de Odeclás.
¿Recuerdas la primera vez que sentiste que nadar era más que solo mover el cuerpo?
Sí. Lo que marcó la diferencia fue cuando entendí que el agua no era solo un sitio donde entrenar, sino un espacio donde podía expresarme, superarme y encontrar calma. Ahí empezó a construirse una relación muy profunda con la natación. Fue cuando empecé a notar que mi cabeza influía tanto como mi físico. El día que entendí que lo que pensaba antes de tirarme al agua cambiaba completamente cómo nadaba.
¿Qué te dio la natación a nivel personal, fuera del agua?
Me dio disciplina, tolerancia a la frustración, constancia y una forma muy fuerte de trabajar para conseguir mis objetivos. También me enseñó a convivir con la presión y a no rendirme cuando las cosas no salen a la primera. Esto me formó como persona.
¿Cómo cambió tu forma de ver el éxito desde que empezaste hasta hoy?
Antes el éxito era ganar o hacer una buena marca. Hoy, para mí, el éxito es sentir que he construido toda mi vida gracias a la natación. Y pensar que hice todo lo que estaba en mi mano para rendir bien, independientemente del resultado, me cambió la forma de enfrentarme a la vida.
¿Qué nos puedes decir sobre el enfoque antes de una competencia importante?
El enfoque era muy interno. Intentaba aislarme un poco del entorno y centrarme en mis sensaciones, en mi cuerpo y en lo que dependía solo de mí.
¿Usaste alguna técnica de visualización o concentración específica en tu rutina?
Sí. Visualizaba la prueba completa antes de competir: la salida, las sensaciones en el agua, el ritmo, los virajes y la llegada. Me ayudaba a sentir que sabía perfectamente qué tenía que hacer porque lo había hecho mil veces.
¿Hay alguna práctica de respiración o mindfulness que hayas usado en tus rutinas o entrenamiento?
Más que técnicas formales, utilizaba mucho la respiración para bajar pulsaciones y calmar el cuerpo antes de competir. Me centraba en repetirme que lo que estaba haciendo lo controlaba yo y para eso había entrenado.
¿Qué hacías cuando los nervios o el ruido mental amenazaban tu rendimiento?
Volvía a lo básico: respiración, sensaciones físicas y una pequeña rutina previa que me ayudaba a colocarme mentalmente en modo competición.
¿El miedo o la ansiedad han sido parte de tu carrera? ¿Cómo los gestionaste?
Sí, totalmente. Aprendí a no luchar contra ellos, sino a aceptarlos como parte del proceso. Cuando entiendes que los nervios también significan que te importa, dejan de ser un enemigo y tratas de disfrutar el momento porque sabes que estás viviendo algo único.
¿Qué aprendiste sobre ti misma en los momentos más tensos?
Que soy mucho más fuerte de lo que pensaba, sobre todo a nivel mental. Que hay que arriesgar si el motivo vale la pena. Y que, incluso con miedo o inseguridad, soy capaz de rendir.
¿Te sentiste alguna vez subestimada? ¿Cómo transformaste eso en motivación?
Sí, en algunos momentos sentí que no se confiaba del todo en mí. Eso me empujó a trabajar más en silencio y esperar mi momento, a centrarme en demostrarlo dentro del agua, no con palabras.
¿Cómo influye sentirte cómoda en el bañador en tu rendimiento mental?
Influye muchísimo. Si no te sientes cómoda, tu cabeza se va al bañador y no a la prueba. Sentirte segura, sujeta y libre de ajustes te permite centrarte solo en nadar.
¿Qué detalles técnicos son “no negociables” para ti en un bañador de competición?
Un buen ajuste, que no se mueva, que no genere rozaduras y que respete la posición natural del cuerpo en el agua. El patrón y la colocación de costuras son clave.
¿Has tenido experiencias donde sentiste que el diseño de tu bañador te ayudó a sentirte más fuerte o segura?
Sí. Cuando un bañador está bien pensado, te da una sensación de control y de seguridad que se nota mucho mentalmente. Te sientes más estable, más preparada y más concentrada.
¿Qué papel crees que tienen la ciencia y el diseño en la evolución del rendimiento en natación?
Un papel fundamental. El rendimiento no depende solo del entrenamiento: los materiales, el patrón, la compresión y el estudio del movimiento influyen directamente en cómo se comporta el cuerpo en el agua.