Hoy entrevistamos a Javiera Salcedo, ex-nadadora olímpica y actual CEO de Odeclás, marca premium especializada en bañadores deportivos para entrenamiento y competición. Tras vivir durante años el alto rendimiento desde dentro —compitiendo en Mundiales y Juegos Olímpicos— Javiera decidió dar un paso natural: trasladar toda esa experiencia real en el agua al diseño técnico.
En esta entrevista nos cuenta cómo nació su transición del deporte profesional al mundo del producto, qué errores detecta en la ropa deportiva femenina y por qué para ella un bañador no es solo estética, sino una herramienta clave para el rendimiento físico y mental.
Hablamos de ergonomía, compresión, materiales, patrones y del futuro de la moda de natación, desde la mirada de alguien que entiende el cuerpo en movimiento como pocos.
¿En qué momento sentiste que querías pasar del agua al diseño?
Cuando terminé mi etapa como nadadora de alto nivel y empecé a trabajar más de cerca con el producto. Me di cuenta de que había muchas decisiones de diseño que no se tomaban desde la experiencia real en el agua. Ahí vi claro que quería trasladar todo lo que había vivido compitiendo —en Mundiales y Juegos Olímpicos— al diseño de bañadores.
¿Qué aprendizajes como nadadora llevaste directamente al diseño de bañadores?
Sobre todo la importancia del confort, de la libertad de movimiento y de la seguridad. Un bañador no debe notarse. Si lo notas, es que algo no está bien.

¿Qué buscas en un bañador más allá del estilo?
Que funcione de verdad: que sujete donde tiene que sujetar, que acompañe el movimiento y que te permita olvidarte de él mientras nadas.
¿Qué errores ves comúnmente en el diseño de ropa deportiva para mujeres?
Que muchas veces se prioriza la estética antes que el cuerpo real en movimiento. Se diseñan prendas muy bonitas, pero poco pensadas para entrenar, saltar al agua, girar o empujar fuerte.
¿Qué diferencia a un bañador pensado desde el deporte real y no solo desde la estética?
Que se diseña desde cómo se mueve el cuerpo, no desde cómo se ve quieto.
¿Cómo influye la ergonomía en el rendimiento de una nadadora?
Influye directamente en la comodidad mental y física. Si el bañador acompaña la postura y el gesto deportivo, la nadadora se siente más estable, más segura y más centrada en la prueba.

¿Qué papel tienen la compresión, los cortes y los materiales en el diseño técnico?
Son la base. La compresión debe ser funcional, no limitante; los cortes definen cómo se adapta la prenda al cuerpo en movimiento, y los materiales determinan tanto la durabilidad como las sensaciones en el agua.
¿Cómo logras equilibrar funcionalidad y diseño visual en tus colecciones?
Empiezo siempre por la función. Una vez la prenda funciona bien, construyo el diseño visual encima. Para mí, el diseño bonito que no funciona no tiene sentido en un producto deportivo.
¿Qué significa para ti diseñar pensando en personas que compiten, entrenan o simplemente aman nadar?
Significa respetar su cuerpo y su tiempo en el agua. No importa si compiten o no: todas merecen una prenda que les haga sentirse cómodas, seguras y libres al nadar.
¿Cómo cambia el diseño cuando se piensa desde la experiencia real en el deporte?
Cambian las prioridades. Se piensa más en patrones, ajustes, costuras y comportamiento del tejido que en tendencias.
¿Qué te inspira al diseñar una nueva colección?
Me inspira la propia comunidad de nadadoras, los entrenamientos reales y las necesidades que detecto en piscina. Odeclás nace de observar qué falla y qué se puede mejorar.

¿Dónde ves la moda de natación en 5 o 10 años?
La veo mucho más técnica, más consciente de la ergonomía y con materiales cada vez más avanzados, pero también más cercana a cuerpos reales y a usos reales.
¿Qué sueñas lograr como diseñadora en el mundo del deporte acuático?
Crear una marca de referencia en bañadores técnicos para natación, donde el diseño nazca de la experiencia real en el agua y donde las nadadoras sientan que la prenda está hecha por alguien que ha vivido exactamente lo mismo que ellas.
